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RECREACIÓN DE LA BATALLA DE RANDE

Buena recreación de la Batalla de Rande que ya tiene sus añitos. Se utilizó en el 2002 en la excelente exposición con la que se inauguró el Museo del Mar en Vigo: Rande 1702 Arde o Mar. Una pequeña joya que el museo ha dejado en vimeo a la vista de todos.

Rande, 1702 from Museo do Mar on Vimeo.

REIVINDICANDO AL CAPITÁN NEMO

Interesante artículo el que aparece hoy en La Voz de Galicia firmado por E. V. Pita (lo pego abajo). En este blog mencionaba hace tiempo lo interesante de crear una ruta literaria en torno a la figura de Julio Verne, el capitán Nemo y el tesoro de Rande. Soy adicto a todo lo que tenga relación con esta historia salada de oro, batallas y aventuras. Tímidamente se abre la Ría de Vigo a las 20.000 leguas de viaje submarino. Me gusta la escultura "para tocar" de José Molares en el naútico dedicada a Julio Verne (ver). Y cuando viajes Loa anunció este verano una travesía de Vigo hasta San Simón con una audioguía en la que se contaba la batalla de Rande a bordo de una embarcación, fui de los primeros en sacar el billete. Pero el capitán Nemo da para más, tanto como de de sí la imaginación.


El tesoro perdido del capitán Nemo

Las tiendas de recuerdos de Vigo desaprovechan el filón aventurero que vincula a la ciudad con «Veinte mil leguas de viaje submarino», Tintín, Julio César o el pirata Drake

Cerca de 230.000 cruceristas, la mayoría turistas del norte de Euro, han desembarcado este año en el puerto de Vigo. Probablemente, muchos tengan en común que, en su infancia, leyeron asombrados la novela de aventuras Veinte mil leguas de viaje submarino, ambientada en la bahía de Vigo. Este año se cumplió el 140 aniversario de la publicación del último capítulo de este libro de Julio Verne en el Magasin d'Education et de Récréation. La narración ambienta varios capítulos en la bahía de Vigo, en cuyo fondo hay tesoros ocultos. El submarino que tripula el capitán Nemo, el Nautilus, hace escala en la ría y sus buzos se sumergen para recuperar los cofres con monedas de oro y plata de un convoy de galeones hundido en la batalla de Rande en 1702.

Pero a que esta novela, traducida a 122 idiomas, es conocida universalmente, las tiendas de recuerdos situadas frente a la Estación Marítima, donde atracan los grandes cruceros, no tienen ni una camiseta, figura o regalo que haga referencia al paso por Vigo del capitán Nemo, según comprobó ayer La Voz.

La conexión literaria entre Vigo y Julio Verne ha sido recordada en monumentos, exposiciones y novelas. En el pantalán del Real Club Náutico, un estatua de José Molares, inaugurada en 2005, se inspira en los tentáculos del pulpo gigante que ataca al Nautilus, la escena más reproducida en películas y portadas. La obra juvenil Cuando Verne fondeó en la ría de Vigo, de Paco Climent, rememora el paso del escritor francés por el puerto en el siglo XIX.

Centenario

Con motivo del centenario de la muerte de Verne, en el 2005, las bodegas del barco del grupo de teatro Fura dels Baus albergaron una exposición itinerante sobre Vigo y el libro Veinte mil leguas de viaje submarino. Y el blog Nota cultural del día dedicó el 2 de septiembre un artículo a explicar que el tesoro hundido que buscó Nemo está valorado en 2.400 millones de euros. El museo del Mar de Vigo ha exhibido muestras sobre Verne, una agencia abrió en verano una ruta turística en barco sobre la batalla de Rande y Redondela quiere montar un museo sobre este episodio.

Pese al apoyo oficial, el capitán Nemo no vende en las tiendas de regalos de Vigo. Sí lo ha hecho en Nantes, la villa natal del escritor, que hace caja con un museo que recibe miles de turistas al año. Por ello, sorprende que ningún avispado comerciante vigués haya colocado como gancho en la entrada de su negocio el maniquí de un buzo con escafandra junto a un cofre. No todos los puertos pueden presumir de una tradición rica en tesoros y pulpos gigantes.

Amigo de Sanjurjo Badía

Tampoco se la ha ocurrido a ningún hostelero del Casco Vello renombrar a su bar La taberna del capitán Nemo o colgar un cartel en la puerta que rece: Julio Verne comió aquí. Eso es verídico, pues el ilustre escritor recaló con su yate averiado en el puerto vigués dos veces y, quizás, cenó en sus tascas. Fue amigo del industrial Sanjurjo Badía, quien fabricó un batiscafo para minar la ría de Vigo en 1898. El sumergible está expuesto en el museo del Mar pero ningún maquetista ha puesto a la venta réplicas para turistas. Tampoco se comercializan versiones del submarino Nautilus ni de las bestias marinas.

Las aventuras de Verne no son explotadas por los vendedores de regalos ni tampoco el fabuloso cargamento del galeón Santo Cristo de Maracaibo perdido en las Cíes. La leyenda de sus doblones aún atrae a la ría a cazatesoros dotados de potentes radares pero aquí nadie le saca brillo al mito. En un amplio comercio de A Laxe se venden maquetas artesanales de galeones pero nadie los vincula con la batalle de Rande, algo que los haría más típicos a los ojos del forastero. Se venden timones, brújulas y nudos, pero tampoco se adornan con alusiones al capitán Nemo para darles mayor glamur.

Y los visitantes ignoran todo sobre el combate naval o la relación de Verne con Vigo. «Nadie nos ha preguntado ni por el libro Veinte mil leguas de viaje submarino ni por la batalla de Rande», confirma un encargado de la tienda de regalos Tesoros. Quizás Turismo deba editar un folleto con una ruta sobre Verne para darle un toque de aventura a las rúas del Casco Vello.

Las tiendas de regalos sí exprimen el filón de las réplicas de la carabela Santa María, que recaló en Baiona en 1493 con la noticia de que Colón había descubierto un nuevo mundo. Pero otros protagonistas históricos quedan relegados al olvido: Julio César y sus galeras en las islas Cíes o el ataque a la costa del corsario inglés Francis Drake, entre otros.

EL GRAN ACUARIO PARA EL GALEÓN DE RANDE

Rande... cuánto nos gustaría que se hiciese algo serio para dar a conocer esta gran batalla histórica que espera que la hagan visible apartando algo de tiempo de la superficie de la ría de Vigo. Hace unas semanas ya comentamos el apoyo de la Confederación de Empresarios de Pontevedra a un museo que tuviese como estrella a alguno de los galeones hundidos en Rande. El módelo de museo del que todos hablaban es el utilizado en el Vasa de Estocolmo, que consigue cifras récord de visitas a un barco de 1628 repescado del fondo del mar, pero que supone sin embargo, un alto coste de mantenimiento.


Sacar un pecio del agua conlleva un gran problema de conservación. No se pueden dejar sin tratar restos de madera que han permanecido sumergidos en agua durante tanto tiempo, por que al secarse se resquebraja y termina deshaciéndose. Al principio se roció el Vasa con agua mientras los expertos dilucidaban la mejor manera de conservarlo. Se eligió como conservante un producto ceroso soluble que penetra lentamente en la madera y reemplaza al agua. Pero luego de un tratamiento durante años con esta solución, los problemas de deterioro han seguido produciéndose.

El arqueólogo Javier Luaces propone otro proyecto de museo para Rande que evitaría sacar los galeones del agua de la ría y que tiene un precedente en lo que han hecho las autoridades chinas con el Nanhai del S. XIII: En diciembre del año pasado un equipo de rescate construyó alrededor de ese navío, una caja de metal de 3.000 toneladas de peso y tan grande como un edificio de tres plantas. Con ayuda de enormes bolsas de aire fue elevado hasta la superficie, donde un mercante lo trasladó hasta el Museo Marino de las Rutas de la Seda. En él se construyó un acuario que permitirá en unos meses a los turistas ver al Nanhai I tal y como se encontró en el fondo del mar, con sus cerca de 80.000 objetos incluyendo oro, porcelana y joyas.

La idea de Luaces abarca la construcción de un centro de investigación de arqueología subacuática gallega, con capacidad para realizar prospecciones y excavaciones y dotado con laboratorios y salas de exposición de restos submarinos en el Museo do Mar de Vigo; y por otro lado, un museo monográfico sobre la batalla de Rande, como centro de divulgación y entretenimiento con la recreación de la batalla en un simulador, al modo de los parques temáticos. También considera la posibilidad de ofrecer una visita a una recreación de un galeón, que estaría flotando al lado del museo (como el HMS Surprise, que se puede ver en el museo de San Diego, o la réplica de la Carabela Pinta que hay en Baiona). En una tercera sección también se dedicaría una sala a la piratería y a los rescates de los tesoros submarinos.

Pero, el principal atractivo que tendría este hipotético museo sería la exhibición de un galeón en el interior de un gran acuario. Luaces propone, una vez estudiado in situ y realizado el correspondiente registro arqueológico, extraer un galeón y llevarlo a un gran estanque donde se continuaría estudiando y se podría acondicionar para su exposición en un gran acuario. Al modo de lo que se ha hecho con el mercante chino. De esta forma se podría incluso mejorar la conservación de los pecios ya que en un acuario se podrían controlar las condiciones ambientales y biológicas mucho mejor que en el fondo de la ría, y evitaría el grave problema de extraerlas al aire libre.

LA BATALLA DE RANDE: UN RECURSO TURÍSTICO EXCEPCIONAL

La batalla de Rande es una de las grandes historias de las Rías de Vigo, tan fácil de presentar y dar a conocer como abrir "20.000 leguas de viaje submarino" y señalar el índice del libro. Sin embargo es un tesoro patrimonial que llegará el día que se acabe de consumir en medio del fango de la Ría, irrecuperable, dañado por dragas, los furtivos y los años. La necesidad de un museo permanente sobre Rande es una apuesta segura. Muchos aún son los que recuerdan la inauguración del Museo del Mar de Vigo en el año 2002, con la exhaustiva y vistosa recreación de la histórica batalla naval "Arde o Mar", para la que se reunieron 250 piezas cedidas por museos y coleccionistas. Nunca se disfrutó tanto en la ciudad con una exposición como en ésta, que se despidió con las salas llenas de gente.

El magnífico edificio del Museo del Mar es el sitio adecuado para acoger un centro de investigación subacuática desde donde se puediesen organizar campañas arqueológicas destinadas al conocimiento y protección de los pecios, y con un monográfico sobre la batalla de Rande.

El arqueólogo Javier Luaces lleva años soñando con ver un galeón restaurando en Vigo como se ha hecho con el Vassa y el Mary Rose, o al menos y mientras no se pueda costear esa importante inversión, se imagina a un pequeño Nautilus navegar bajo las oscuras aguas de la ría, con unos ansiosos turistas mirando galeones a través de las claraboyas.

El Presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra, se muestra decidido a impulsar un proyecto de este tipo como una gran referencia internacional, para crear la semilla de un museo como el Vassa, en Estocolmo, que pivota en torno a un único galeón recuperado del fondo del fiordo de la capital sueca y restaurado.

’Creemos que algunos de los galeones localizados se podrían reconstruir o
recrear para una ruta turística básica, así lo estima Javier Luaces, que es el
que más sabe de Rande’, señaló el presidente de la patronal gallega. Sobre la
ubicación, Fernández Alvariño prefiere ser prudente y considera que es un asunto
a debatir, aunque no descartaría el Museo del Mar ’porque tal y como está ahora
no tiene visitas’.


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